Teaching and Learning

http://wvw.nacion.com/ln_ee/2009/diciembre/04/opinion2182883.html

Aprendiendo con los refugiados

 En ocasionesse puede aprender más de lo que se enseña

Educadora

 

En mi última visita a Costa Rica, pude experimentar más que nunca lo que significa una de mis frases favoritas de Séneca, el filósofo y poeta romano: “Los hombres aprenden mientras enseñan”.

Paralelamente, descubrí la importancia de dos verbos que se encuentran en un versículo de la Biblia muy conocido: “… Más bienaventurado es dar que recibir .” El relato que presento a continuación procura enfatizar que, a veces, se puede aprender más de lo que se enseña y se puede recibir más de lo que se da.

Aunque estaba de visita en Costa Rica, por motivos familiares, al cabo de un tiempo decidí que me gustaría colaborar en algún lugar o institución donde realmente se necesitara mi ayuda enseñando español. Después de algunas conversaciones y reuniones, de repente me vi dando clases en una sala de conferencias de la Agencia de Consultores y Asesores Internacionales (ACAI) que fue acondicionada como salón de clase para estudiantes refugiados que provenían de distintos países, tales como Iraq, Bangladesh, Sri Lanka, Somalia y Sudán.

Estos estudiantes a los que me refiero no eran como todos a los que yo les había enseñado antes. Eran muy diferentes. Su pasado estaba lleno de tragedia y dolor. Su primer texto escrito narraba brevemente la pérdida de sus seres queridos, su salida del país para salvar sus vidas, etc. Uno de ellos escribió en su párrafo “no puedo hablar más de eso permítanme para [sic] aquí”. A pesar de su español tan básico, había narrado claramente que mataron a su madre y tuvo que huir para salvar su vida. Otro narró lo mucho que deseaba tener documentos legales para poder trabajar: “…es muy difícil conseguir un trabajo entonces [sic] no tengo documentos para eso”. Sus párrafos tenían un común denominador: el sufrimiento. En el segundo párrafo que escribieron, su redacción expresaba un poco de alegría y de agradecimiento al personal de ACAI por todo lo que se estaba haciendo por ellos. Sus palabras sencillas pero sinceras reconocían el esfuerzo que se hace para lograr que puedan integrarse a la sociedad : “ Me gusto[sic] los[sic] gentes[sic] de ACAI por todo los[sic] apoyos[sic] gente que tienen[sic] problemas o que pasa momentos muy difícil . Su vocabulario limitado no les permitía expresar en detalle su agradecimiento por toda la ayuda que en ACAI se les estaba facilitando.

Aprendizajes. Por eso, recordar mi última visita a Costa Rica y a mis estudiantes refugiados, es recordar nuevamente que en ACAI aprendí y recibí más de lo que enseñé y di.

Aprendí que si los seres humanos se proponen aprender y tener éxito, son capaces de salir adelante a pesar del sufrimiento, de la carencia de recursos materiales y de las necesidades afectivas o de cualquier otra adversidad que nos podamos imaginar.

No obstante, requieren que en su camino alguien les extienda una mano amiga que los ayude en alguna forma a superar sus dificultades. También comprendí que la labor de instituciones tales como ACAI y su excelente personal, es absolutamente valiosa y necesaria. Aunque ya había sido voluntaria en los EE.UU. en proyectos de diversa índole, en ACAI no solo experimenté la satisfacción de dedicar mi tiempo y conocimientos a quienes más lo necesitan, sino que también recibí una lección de vida: lo que significa trabajar frente a frente con el sufrimiento humano y, más aún, aprender de él.

Write a comment

Comments: 1
  • #1

    Nerissa Seely (Tuesday, 07 February 2017 01:52)


    Hi to every body, it's my first pay a quick visit of this web site; this blog carries remarkable and in fact excellent information designed for visitors.